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La región y los sellos postales
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Arqueología
La región reflejada en mitos y leyendas
El burgrave maldecido 

Entre todos los castellanos que habían gobernado en el castillo de Loket el que tenía la peor fama era sin duda el margrave Vohburgský. A los vasallos les sometía a una servidumbre rural muy dura, no se compadecía nada ni con los pobres ni con los enfermos. De la misma manera dura requería los impuestos de los vasallos. El que no podía pagarlos a tiempo, era apresado por los esbirros, llevado al castillo y puesto en la cárcel oscura, tallada en la roca.
En aquel entonces vivía en una casucha a la orilla del río Oharka una mujer pobre que debía bastante dinero al castellano. Su esposo enfermó y murió, ella misma estaba frágil por una enfermedad de la que le costaba mucho recuperarse. Le quedaron solamente los niños hambrientos, una casucha vacía y mucha pena. Así que creía solamente en la ayuda de Dios y esperaba la misericordia del castellano pensando que él iba a entender sus infortunios y que le iba a aplazar el pago de impuestos cuando se enterara de su mala suerte…

Un cálido domingo de agosto emprendió un viaje al castillo para rezar en la capilla y pedirle misericordia al castellano. Con un niño en brazos, secándose el sudor de la frente ya que estaba débil por la enfermedad y miseria, entró en el castillo. Cuando pasaba por la sala grande del palacio el castellano subió al mirador y mostrando su superioridad desde arriba miraba la gente que le rendía pleno respeto. La mujer se atrevió a caer a sus pies y levantar su súplica.
Él no prestó mucha atención en escucharla e hizo un gesto de rechazo con la mano: “¡No gastes las palabras, mujer, tienes que pagar, si no, terminarás en la cárcel!“ La mujer se echó a llorar y suplicar quejándose, pidiéndole al castellano que tuviera piedad con una mujer infeliz y miserable. Cuando ni eso le conmovió, la mujer desesperada de su pena alzó la mano, miró al castellano y de su boca salió un grito conmovido: “¡Por tener el corazón de piedra que entero te vuelvas en piedra!“
En aquel instante una nube negra cubrió el castillo. El trueno fuerte agitó todo el monte y relampagueó de tal manera que un rayo le dio golpe al mirador donde estaba el castellano. La gente que iba a la iglesia cayó al suelo asustada pensando que había venido el fin del mundo y el día del juicio final. Dentro de poco despejó, la nube desapareció y no hubo huellas de la tempestad. Solamente debajo del mirador del castillo por encima del suelo se formaron remolinos de humo que olía a sulfuro y en el fondo del hoyo, que se había formado en la tierra estaba una piedra ardiente.

 “¡El castellano fue convertido en piedra!“ gritó la gente haciéndose cruces y corrieron a la iglesia para dar gracias a Dios por que les había quitado de encima al castellano cruel.

Los documentos históricos, sin embargo, al contrario de esta leyenda explican el origen de la piedra de una manera diferente. Es cierto que la piedra que se cayó sobre el castillo de Loket fue una piedra meteórica – grande como la cabeza de caballo. Su caída se data en el año 1422. En el pasado se le reconocía el poder mágico. Durante la Guerra de Treinta Años cuando las tropas suecas saqueaban nuestras tierras, los habitantes de Loket echaron la piedra en el pozo del castillo teniendo miedo que los suecos se la pudieran llevar. Solo después de haber terminado la guerra, a eso del año 1670, bombearon el agua del pozo y sacaron la piedra. Desgraciadamente la piedra meteórica no se conservó en su tamaño original. Fue cortada para los fines científicos y los trozos de ella se encuentran en los museos del mundo entero.

Prestado y adaptado de: Němec, V: Pověsti. Brána do historie Sokolovska, Okresní muzeum v Sokolově 1987 Burachovič, S. Pověsti Karlovarska, Median, Karlovy Vary 1992
www.loket.cz